Por María Luisa Estévez y Claudio Concepción |
Cuco Valoy, figura ébano de nuestra música popular, y padre del maestro Ramón Orlando, ha expresado en sus redes su agradecimiento a los merengueros, bachateros, salseros, baladistas, soneros, reguetoneros y artistas de otros géneros que han decidido acompañar a su hijo en la celebración de sus 50 años de trayectoria musical.
Para nosotros el contexto del gesto: un artista que pertenece a una generación fundamental de nuestra historia musical observa con emoción cómo sus colegas de distintas épocas y corrientes se unen para reconocer la carrera de otro músico que también ha dejado una profunda huella en la cultura dominicana.
El espectáculo, pautado para el 23 de septiembre en el Estadio Olímpico, se perfila como uno de esos acontecimientos que trascienden la categoría de simple concierto. Se trata de una celebración de medio siglo de entrega a la música de Ramón Orlando como pianista, compositor, arreglista, director de orquesta y merenguero. Su decisión de llevar esta conmemoración a un escenario de semejante dimensión habla de la grandeza del momento y del deseo de compartirlo con el público.
Hasta ahora, pocas veces hemos visto una convocatoria de esta magnitud alrededor de la trayectoria de un solo músico y de un género que forma parte esencial de nuestra identidad. Se espera, además, la llegada de admiradores y dominicanos residentes en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países, lo que convierte la celebración en un encuentro de la dominicanidad dentro y fuera de la isla.
Y mientras se acerca la fecha del evento, crece la expectativa alrededor de las figuras que estarán presentes. En los últimos días ha cobrado especial fuerza la confirmación de Juan Luis Guerra, una presencia que, de concretarse, añadiría todavía mayor relieve a una noche que ya tiene todos los ingredientes para convertirse en memorable.
Todo indica que lo verdaderamente significativo es la solidaridad de los artistas dominicanos con un colega que ha dedicado cinco décadas a la creación musical. Ramón Orlando pertenece a esa estirpe de músicos que interpretan canciones, merengue, balada, bachata; y que, además, han contribuido a formar orquestas, intérpretes, composiciones y generaciones enteras. Por eso este homenaje adquiere una mayor dimensión, y va mucho más allá de una celebración personal.
Cuco Valoy tiene razones para sentirse tan emocionado y agradecido. Su hijo está recibiendo en vida el reconocimiento de sus compañeros, de su público y de una sociedad que ha bailado, cantado y disfrutado muchas de sus creaciones.
Los días pasan y el reloj parece marcar con mayor intensidad la llegada del 23 de septiembre. Será una noche para mirar hacia atrás, recordar, cantar y agradecer; pero, sobre todo, para reconocer que la música dominicana tiene memoria y que quienes han contribuido a engrandecerla merecen aplausos presentes. Los 50 años de Ramón Orlando en la música son, medio siglo de una historia musical que nos pertenece a todos. A celebrarlo, ¡razones sobran!