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Crónica de una época dorada del espectáculo dominicano

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Por Joseph Cáceres

En los años 80, cuando no existían el internet ni los teléfonos celulares, la cobertura artística dependía enteramente del trabajo presencial. En esa época, las orquestas populares, los empresarios artísticos y los promotores buscaban afanosamente que un reducido grupo de comunicadores cubriera sus actividades, y entre ellos, uno de los más solicitados era el propio autor de este testimonio.

Los viajes eran constantes. Los organizadores no escatimaban esfuerzos: pasajes de primera clase en las principales aerolíneas, dietas generosas y hospedajes en hoteles de categoría superior. Fue así como, acompañando orquestas, conoció gran parte del mundo. Pernoctó en el Sheraton Centre de Manhattan, el Marriott Marquis, y también en hoteles emblemáticos como el Taft, el Newton y el Abbey Victoria, en pleno corazón de la zona de Radio City y Rockefeller Center.

La fotografía que acompaña esta crónica corresponde a una de las numerosas ocasiones en que viajó a Nueva York como presentador. Durante diez años formó parte de los grandes escenarios del Carnaval del Merengue, celebrado en lugares icónicos como el Madison Square Garden, el Radio City Music Hall y el Lincoln Center.

En aquel evento específico, a Nelson Cordero “El Varón” se le entregó un Disco de Oro por el éxito de “Plátano Maduro no vuelve a verde, y el tiempo que se va no vuelve”. La distinción fue otorgada por Eugenio Pérez, el reconocido “Salsólogo Mayor” y presidente del sello discográfico Caballo Récord.

“En esa época tenía pelo…”, comenta entre risas, reconociendo que, aunque algunos prefieren evitar los famosos “antes y después”, la mayoría aprecia estas remembranzas como una ventana histórica para recordar cómo éramos y cómo se vivió una etapa fundamental del arte popular dominicano.

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