15 años detrás del lente de Yisel Dorrejo

Por Heliana Medina

Pocas profesionales en la fotografía dominicana han logrado construir una trayectoria tan sólida y coherente como la de Yisel Dorrejo. Una mirada privilegiada que en este mes celebra 15 años de trayectoria que empezó entre los pinares y la brisa limpia de Monción, donde el arte, la curiosidad y la imaginación le abrieron el camino. 

Criada entre cámaras, flashes, tardes creativas y el ejemplo de una familia que le enseñó a observar con atención y respeto, Yisel encontró en la fotografía no solo una vocación, sino un lenguaje propio. Su primera incursión empresarial fue una boutique, pero fue a través de las sesiones fotográficas que promocionaban las prendas que descubrió su verdadera pasión: contar historias con imágenes.

Estudió en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, participó en congresos nacionales e internacionales, y construyó una red de colaboraciones con diseñadores, revistas y eventos como Dominicana Moda y RD Fashion Week, donde su talento fue reconocido por la industria.

Más allá de lo técnico, lo que distingue es su capacidad para conectar con las personas y los momentos. Cada imagen suya tiene una narrativa; cada sesión es una experiencia en la que logra que lo cotidiano se vuelva extraordinario. Con miles de seguidores en sus redes, ha sabido posicionarse también como una figura influyente en el ámbito del estilo de vida, sin perder la esencia de lo que la motivó desde el principio: capturar lo real con belleza y profundidad.

Pero detrás de la artista hay también una historia de amor y familia que la sostiene. Su compañero de vida, Alfredo Dorrejo, ha sido testigo y cómplice en esta travesía de casi tres décadas. Juntos han formado un hogar donde el amor se cultiva en cada gesto, y donde sus hijos —Darío Alfredo, Salma y Amanda— son la mejor fotografía que la vida le ha regalado.

Yisel es una mujer que brilla sin artificios. Que escucha baladas de Luis Miguel como quien se deja abrazar por la nostalgia, y que encuentra en Playa Bonita el rincón perfecto para respirar, crear y agradecer. Su fe en Dios es su guía, y su mayor deseo, ver a otras mujeres romper barreras con valentía y autenticidad.

Yisel Dorrejo no solo ha conquistado una carrera, ha construido una comunidad. Miles la siguen, no solo por sus impecables imágenes, sino por lo que transmite con ellas: que el arte verdadero nace del alma.